Lo que parecía un acto de destrucción era, en realidad, una maniobra de emergencia. Equipos de rescate rompieron varios cristales de un edificio comercial en Beverly Hills, California, para liberar humo tóxico y calor acumulado tras un incendio de origen eléctrico registrado en una sala de máquinas.
Más de 50 bomberos participaron en la operación, que permitió controlar la situación sin que el fuego se propagara a otras áreas del inmueble. Las autoridades confirmaron que no hubo heridos ni víctimas



